La ranurita que me quita el sueño
>> Monday, May 4, 2009

¿Cómo cresta se llama la ranurita que tenemos entre la nariz y el labio superior?

¿Cómo cresta se llama la ranurita que tenemos entre la nariz y el labio superior?
¡Mi hijo es un crá!
Hoy le fuí a buscar al colegio como de costumbre y ahí estaba esperándome en el hall con su mochila, libro en mano y con una cara de pícaro impresionante... como si se hubiera comido el canario.
Ya le conozco bien y sé lo que esa cara significa: ¡...no doy de las ganas de darte las buenas noticias Viejo!
Para resumir, Morgan se sacó la nota máxima en su última prueba de matemáticas y el sabe lo que eso significa para ambos. El sabe lo felíz que me siento con sus éxitos, sobretodo cuando sé le ha puesto esfuerzo. Yo estaba un poco preocupado en la antesala así es que dedicamos tiempo adicional a prepararnos. Y como soy medio jodón para eso del estudio, le dí duro. Pero el esfuerzo pagó.
¡Mi hijo es un crá de las matemáticas!

Este fin de semana intenté poner un poco de orden en mi oficina en casa. Ordené cajones, archivé y reduje el montón de papeles que sin tregua se juntan (léase, amontonan) a mi izquierda, ordené carpetas, los 3,456 lapices y lapiceras de todo tipo, forma, color y tamaño (la tengo que cortar de juntar tantas porquerias!), corcheteras, recargue el porta-scotch (espero así se llame), etc. Pero un cajoncito me tomó mas tiempo a pesar de que ya estaba más ordenado que el resto. Se trata del cajón ese donde guardo las libretitas Moleskine con mis apuntes... ¡si no voy ni al baño sin una de ellas!
Digo me demoré más en éste cajon porque me puse a re-leer mis notas y me entretuve como chancho... Algo pasa cuando uno escribe las cosas, como que se produce una conexión mas fuerte y los pensamientos se graban mejor, es por eso que yo apunto todo--una costumbre que heredé de mis días de cadete, claro que en esos días no era una Moleskine, sino más bien cualquier "block" o libreta sencilla Made in Chile.
Hasta que un buen día en mis periplos por ahí me encontré con las famosas libretitas Moleskine... y desde ese día no he parado de usarlas y se han transformado en la relación mas duradera que he tenido! Será porque el papel "me" aguanta todo digo yo. Como sea, dá igual, el hecho es que hemos estado juntos por muchos años y en esas hojitas he puesto toda mi confianza y les he contado tantas cosas. ¡Por suerte éstas libretitas no hablan!
Será el marketing, el diseño, no sé, pero las libretitas éstas son caballas de buenas. Y hay de todos tipos y ahora último han salido hasta con una edición especial--La Helvetica, que no me gusta. Además confieso que el saber que éstas libretitas fueron usadas a diario por notables y talentosos artistas como Henri Matisse y Vincent van Gogh, poetas y hasta el mismísimo Ernest Hemingway, me incentivan el apetito y más me gustan. Mis favoritas son las tipo "soft-cover" cuadriculadas.
Aqui se encuentra la historia de las Moleskine.
Si conocieras a una mujer que ya tiene 8 hijos, tres de los cuales son sordos, dos son ciegos, uno es retrasado mental y ella a su vez tiene sífilis... ¿Le recomendarías que tuviera otro hijo? Piensa un poco…
Y mientras piensas... ahora es tiempo de elegir a un líder mundial y tu voto cuenta... tenemos tres candidatos:
Candidato A: Se lo asocia con políticos corruptos y suele consultar a astrólogos. Ha tenido dos amantes. Fuma un cigarrillo detrás de otro y bebe de 8 a 10 martinis por día.
Candidato B: Lo echaron del trabajo dos veces, duerme hasta tarde, usaba opio en la universidad y tomaba un cuarto de botella de whisky cada noche.
Candidato C: Es un héroe condecorado de guerra, es vegetariano, no fuma, toma de vez en cuando una cerveza, y no ha mantenido relaciones extra-matrimoniales.
¿Cuál de estos candidatos elegirías?...
* El Candidato A es Franklin D. Roosevelt.
* El Candidato B es Winston Churchill.
* El Candidato C es Adolph Hitler.
Y volviendo a la pregunta inicial...
Si tu consejo a la mujer es NO tener un nuevo hijo, acabas de impedir el nacimiento de Beethoven...
Autor: Anónimo
Las palabras motivan o hieren profundamente, los seres humanos somos increíblemente frágiles, emocionalmente somos tan delicados que las palabras tienen el gran poder de perfilar nuestras vidas.
Aquellas personas que descargan comentarios negativos que nos hieren, las podríamos llamar "gente tóxica", y puede ser cualquiera: un amigo, un hermano, un jefe, tu mamá o tu papá, e incluso nuestra pareja. Sus comentarios sabotean de alguna manera nuestros esfuerzos por llevar una vida feliz y productiva. Una persona puede ser tóxica para alguien y no serlo para los demás.
A todos nos gusta ganarnos el respeto, la aceptación, el reconocimiento de los demás y escuchar palabras de aliento. Tristemente, no siempre es así, no falta la persona tóxica. Reconocer a una persona tóxica y saber qué hacer si nos topamos con ella, es de gran ayuda ¿Cómo identificarla?.
* ¿Te pones de mal humor o te sientes menos después de una plática con él/ella?
* ¿Te sientes poco atractivo (a) estando con esta persona?
* ¿Te ignora?
* ¿Te provoca dolor de cabeza, te tensa y sientes alivio cuando se va?
* ¿Al hablarle tartamudeas o cambia de expresión tu cara?
Si contestaste "si", te podrás dar cuenta de que estas personas cambian nuestro comportamiento y nuestros sentimientos. Una persona con baja autoestima hará cuanto pueda por sabotear las relaciones o para sentirse importante, la raíz en la mayoría de los casos son los celos y se actúa de manera irracional. A la gente tóxica le molesta cuando otro tiene éxito, cuando es atractivo, popular, simpático, culto, etc.
Vivir por darle gusto a todo el mundo, es imposible, así como sacrificar ciertas cosas sólo para ser "aprobados". Lo que tenemos que hacer es amarnos y aceptarnos y comprender que para alguien siempre seremos una amenaza a su seguridad y sin una razón específica. Dice un dicho: "No sé cuál es la clave del éxito: pero la clave del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo".
Hay varios tipos de "tóxicos":
* El que a todo mundo recorta
* El del Club de la Lágrima Perpetua
* El mal intencionado
* El hipocrita
* El mosca muerta
* El chismoso
* El que disfruta difundir malas noticias
* El machista
* El sabelotodo
* El que mira por el hombro a los demas
Hay que evitar el contacto con la gente tóxica, pero cuando esto no sea posible, respira hondo y trata de comprenderla: Es probable que no tenga suficiente amor en su vida.
Intentemos convertir el coraje en fortaleza interna y mantener el control mientras recibimos el comentario o la actitud negativa, pensemos que ésta puede ser una reacción al dolor, al vacío, a la soledad.
Por último algo muy importante, debemos analizarnos profunda y honestamente, ver si acaso...
¿No somos nosotros mismos los "personajes tóxicos" ?
There are three things that are extremely hard: Steel, a diamond, and to know one's self.
- Benjamin Franklin
De entrada tengo que aclarar que este post tiene varias aristas. Explico:
Cuando me ducho y por motivos que desconozco, me pongo a pensar. Es como si el lado pensador de mi cerebro se pusiera en overdrive, inhibe al lado gozador y empieza a trabajar sobretiempo y en exclusiva. En la ducha y con esta capacidad que no sé ni como administrar, he solucionado muchos problemas, se me han ocurrido ideas nuevas, he aclarado situaciones borrosas, etc. No lo puedo explicar mas allá de aceptar la cosa como es.
Hecha la aclaración, el Sábado pasado me pasó lo de costumbre—me metí a la ducha y se prendió el switch. De la nada empecé a hilvanar ideas y de pronto me saltó a la cabeza la memoria de mi Tía Mina. La historia en mi mente empezó a desarrollarse en torno a olores y de como yo a temprana edad sabia que ella estaba enferma, muy enferma, aún antes de que se le confirmara una gravísima enfermedad. Por su olor yo sabia que algo andaba mal.
Mientras me duchaba de a poco me fui acordando de más y más detalles de mis visitas a la Tía Mina.
La Tía Mina era casada con mi Tío Juan, uno de los doce hermanos de mi abuela Marina (abuela por el lado materno). Me acordé que mi madre iba a visitar a la Tía Mina y al Tío Juan una vez al mes mas o menos y les llevaba frutas de la parcela, algo de almacén y flores. Mi Tío Juan era mayor que mi abuela y desde que tengo uso de razón cuando les conocí ya eran viejos viejos.
Mis tíos vivian en el centro, en la Calle Tarapacá, por ahi entre San Diego y Bulnes si mal no recuerdo. Un barrio que yo encontraba horrible. El edificio donde vivian me daba tiritones. Me acuerdo que de entrada ese olor a incinerador me pateaba y esos ascensores que nunca se sabia si llegarian a destino y siempre costaba cerrar la puerta así es que nunca partían al primer intento, ni segundo y con suerte al tercer intento solo para pararse entre pisos. Para llegar al departamento recuerdo que habia que caminar por una especie de pasarela o balcón largo por el lado externo del edificio que tenia una reja de fierro forjado horrible y que daba hacia la calle Tarapacá—me daba lipiria caminar por ahi. Recuerdo que lo haciamos en fila india porque dos personas no cabian. Mis tíos vivian como típicos viejos—departamento antiguo, lleno de muebles antiguos y demasiado grandes para el espacio que obviamente habian sido conservados de épocas pasadas donde seguramente tuvieron un buen pasar. Pero todo parecia venido a menos… todo, el papel mural, la cocina, el baño… todo me daba cosa. Cosas de cabro chico.
De entrada recuerdo que mi Tía Mina me recibía con gran cariño y era muy efusiva. Recuerdo su vozarron ronco que me asustaba y la estoy viendo, vestida con sus típicos vestidos colores negros o café. Con un chal, siempre con un chal sobre sus hombros. Ella era mas bien baja y con el pasar de los años engordó por lo que se veia mas bien cuadradita. Se alegraba mucho al verme y en su efusividad siempre me daba un gran abrazo en el cual yo me perdía entre sus ropas y no me soltaba nunca… pero lo hacía con mucho cariño y efusividad. Acto seguido siempre me ofrecía algo… torta, queque, lo que tuviera y yo negarme no era una posibilidad que ella estuviera dispuesta a aceptar.
Pasó el tiempo y ya dejé de ver a mis tíos… francamente, ni siquiera recuerdo la fecha en que murieron, ni donde murieron. No recuerdo cuando fue la última vez que los ví.
Lo que es la vida y sus vueltas. Seguramente ahora es mi Tía Mina la que debe estar bien por ahí y le daría cosa venir a verme con todos esos olores y contaminación que tenemos. Ahora soy yo el que se está poniendo viejo y seguramente ella estará feliz por ahí oliendo las flores y sin premuras. Ojalá, si tengo suerte, ella estará esperando por ahí para darme otro abrazo de esos apretados que me daba cuando yo era un pendejo … sólo que esta vez lo sabré apreciar. Ojalá.
Aparte de la vergüenza y la tristeza que me invade al recordar y reconocer que fuy tan mierda, lo que me queda es sólo el recuerdo de ese olor. Ese penetrante olor a enfermo que me impactaba. La primera vez que me dí cuenta que tenía esa habilidad de percibir enfermedades por el olfato fué con mi Tía Mina.
Hasta el día de hoy puedo intuir, en base a olores, cuando una persona está enferma.
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